8 Obras de Teatro Cortas Infantiles

Hoy les traigo un pdf para leer online excelente en el que se encuentran ocho obras de teatro para infantiles para niños. Ideales para representar en la escuela o algún evento familiar. Las obras que se pueden encontrar son:
teatro infantil

– El Secreto
– La Tía Cortes
– Embustero Tomas
– Pureza
– Controversia entre los colores 
– Los Reinos 
– La Selva Silba 
– El Príncipe Feliz

Si no te gustan estos guiones puedes checar los otros que tenemos haciendo clic aquí o descargar un ebook gratuito  que armamos para ti.

Tambien podes encontrar una gran colección de cuentos infantiles que te peuden ayudar o inspirar a crear tu propia obra, tomando los personajes y recreando los dialogos que pudieran darse.

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Un año de vida

Hola, ya seas un visitante nuevo o un lector asiduo te quiero dar las gracias porque al inicio de este año creamos este proyecto buscando ofrecer obras de teatro al mayor número de gente posible y sin ti no hubiera sido posible su éxito.
caras de teatro

Desde su creación este sitio ha publicado más de 30 guiones de 8 diferentes personas de todo el mundo, ha publicado un ebook, recibido miles de comentarios y más de un millón de visitantes de diferentes países  Además han surgido en internet muchos videos y audios basados en nuestros guiones.
Gracias a nuestra página de facebook hemos podido mantenernos en contacto con casi 5 mil seguidores, ofreciéndoles ayuda, avisos importantes, recomendaciones, respondiendo sus dudas y escuchando sus comentarios para mejorar.
Si ustedes no le hubieran dado un me gusta o compartido nuestros guiones con sus amigos por correo y/o redes sociales y visto nuestros videos no seriamos una de las páginas principales de obras de teatro en varias partes del mundo. ¡Muchas Gracias!

En el 2013 esperamos seguir contando con su apoyo ya que planeamos publicar todavía más obras que este 2012, queremos lanzar nuestro segundo ebook de guiones, subir muchos videos y más. Nos comprometemos a trabajar para ofrecerles contenido de mejor calidad.
Agradecimientos especiales a nuestros colaboradores: Fabián Choque, Zulma Arellano Rojas, Martín Correa, Julieta, Isis Eugenia Calderon Peña y María Mónica Sosa Vásquez.
¡Felices Fiestas! 
Omar y Alan Rejón
obrasdeteatrocortas@gmail.com

¡¡¡Esto es un asalto!!!

Esta obra de teatro fue enviada por Fabián Choque para su publicación en este sitio, si tú también quieres hacer lo mismo ve a nuestra página de facebook y mándanos un mensaje. 
ladron

Si te gusta esta obra puedes revisar otras del mismo autor como: En el puente de las brisas y Las cuatro comadres. Si quieres obras más cortas te recomendamos que visites nuestra lista de guiones teatrales  para que encuentres una de tu agrado. 
Título: ¡¡¡Esto es un asalto!!! 
Autor: Fabián Choque 
Personajes
El Pillo 
El Gandaya 
La Cajera 
La Clienta 
El Policía 
(Mientras se encuentran haciendo sus cosas rutinarias en el banco, dos personas con máscara entran y gritan)

El Pillo: ¡¡¡Esto es un asalto!!! ¡¡¡Arriba los monos!!! (La clienta y la Cajera se miran extrañados. Él pone la punta de la pistola en su cabeza y se queda algo pensativo) No, esperen. 
El Gandaya: (Le dice en el oído y en voz baja) Se dice, “Arriba las manos” 
El Pillo: ¡Ah, chuma verdad! ¡¡¡Arriba las manos!!!
(Las dos reaccionan y recién comienzan a asustarse) 
El Pillo: ¡Quiero que me den todo el dinero que tienen! ¡Para hoy! 
La Cajera: Muy bien. ¿Me dan el número de su cuenta, por favor?
El Pillo: Sí, anote es el… (El Gandaya golpea la cabeza de su compañero) 
El Gandaya: ¡No seas tonto, oe! (Mira a la encargada) Mételo todo en estas bolsas ¡Y rápido! 
La encargada: ¡Sí, en seguida! (Va a colocar el dinero en las bolsas que les dio). 
La Clienta: ¿¡Pero dónde está la policía cuando se le necesita!? 
(En eso, sale del baño el oficial; flojo y totalmente indiferente ante la situación) 
El Policía: ¡Ay, qué rico! (Voltea y ve a la Cajera y a la Clienta tiradas en el suelo boca abajo) ¿Qué está haciendo ahí? ¿Qué, está calientito el piso o qué? (Ella le señala con el dedo a los asaltantes) ¿Qué pasa? (Voltea y ve la punta de las pistolas en su cara) (Se asusta y comienza a gritar) ¡¡¡Mamaaaaaaaa!!!! (Al instante se arrodilla y junta sus manos) ¡Por favor, no me maten tengo esposa con dos hijos y otros tal vez por ahí!… ¡Yo que sé pero por favor no me maten por su madrecita linda! 
La Clienta: ¡Oiga! ¿¡Pero qué clase de policía es usted, que no cumple su deber aprehendiendo a esos rufianes!? 
El Policía: (Le quita la pistola al Pillo y se la muestra a la Clienta) ¿¡Y qué, no ha visto el tamañote de arma que tienen!? (Se la devuelve al asaltante) 
La Clienta: (Se coge la cabeza) ¿Y para esto pago mis impuestos? 
El Gandaya: ¡Al suelo usted también! ¡¡¡Rápido!!! 
El Policía: ¡Ya voy! ¡Ya voy! (Se echa al suelo, al costado de la Clienta y ella le dice) 
La Clienta: (Dice con sarcasmo) “¡Ahora que usted está a mi lado, me siento más tranquila!” 
El Policía: ¿Ah sí? ¿Y qué cree? ¿Qué yo soy superman, que las balas me chocan y rebotan? 
La Clienta: ¡Ya mejor…cállese la boca! 
(Llega la Cajera con las bolsas de dinero) 
La Cajera: (Le da toda atemorizada) Acá está. 
El Gandaya: Espero que esté todo. 
La Cajera: Si desea, lo puede contar. 
El Pillo: A ver… (Abre la bolsa y sacando el dinero, comienza a contar) 100, 200, 300… (El Gandaya toma la mano de su compañero y lo mira con ojos furiosos) ¡Pero compañero! Hay que estar seguros que no nos falte nada… 
El Gandaya: Guarda… eso… ahora… ¿Ok? 
El Pillo: Muy bien, pero luego no vengas a reclamar que te han robado, ah. 
El Gandaya: Si no te callas ahora, vas a estar con ellos en suelo. 
El Pillo: No te quejes después, no más… 
El Gandaya: ¡¡¡Ya!!! (Mira a la Clienta y a la Cajera) Bueno bueno, estos caballeros, se retiran. Muchas gracias por su colaboración. 
El Pillo: Sí, y para cualquier asalto o secuestro, acá está nuestra tarjeta (Se las entrega mientras lo quedan mirando con extrañeza) 
El Gandaya: Este… (Extiende su mano hacia la tarjeta) ¿Me lo prestas un momento? 
El Pillo: Sí, las acabo de mandar a hacer, ¿Te gusta? (Comienza a leerlo y mientras lo hace, la expresión en su rostro comienza a cambiar) 
El Policía: ¡Inaudito!, ¡Ahora hasta los asaltantes hacen su “cherry”! ¡Qué tal raza! 
La Clienta: ¡Usted cállese, que para policía es un completo inútil! 
El Policía: ¡Oiga no le permito que me insulte! ¡A la policía, se le respeta! 
La Clienta: ¡Qué “a la policía se le respeta”! ¡Si usted para lo único que sirve, es para comer e ir al baño! (Los asaltantes discutían en silencio sobre la tarjeta) 
El Gandaya: ¿¡Pero has gastado la plata en esto!? ¿¡Qué tenías en la cabeza!? 
El Policía: Una pierna de pollo. Sí, eso es lo único que pude comer. Me va a perdonar ¿Pero, sabe usted a qué se parece? 
El Pillo: A la “Tía Camote”, a ella le encargué las tarjetas. 
El Gandaya: Mira ya olvídalo y vámonos (Ve a las personas) Bueno fue un gusto hacer trato con ustedes, nos vamos (Los dos se retiran apuntándoles con sus armas mientras que los otros se quedan en el suelo asustados, hasta que se fueron. A los pocos segundos, entra El Pillo rápidamente y les deja la tarjeta) 
El Pillo: (Habla en voz baja) Acá abajito está el número, llámenos (Al instante de dejarles la tarjeta, se va. Todos se quedan mirándolo muy sorprendidos y extrañados. Luego, se levantan). 
El Policía: (Todo cursi, toma la palabra) Tuvieron suerte esta vez (La Clienta lo mira con indignación). 
La Clienta: Mire, mejor cállese antes que me amargue (Va donde la Cajera y la encuentra maquillándose) ¿¡Y usted, qué está haciendo? 
La Cajera: ¡Ay pues con todo esto, se me cayó todo el maquillaje! 
El Policía: Bueno lo que es por mí, esta pelea me ha dado hambre. ¡Ya regreso, voy a comer! 
La Clienta: ¡Oiga! ¿¡Y usted a dónde cree que va!? 
El Policía: ¿Qué? ¿También quiere un sanguchito? Hay de pollo, de chancho de… 
La Clienta: ¡Qué sanguchito, ni que “ocho cuartos”! ¡Lo que debe hacer es investigar este asalto para atrapar a los asaltantes! 
La Cajera: Este lo único que atrapa es una papa rellena con ensalada. 
El Policía: Y un poco de ají. 
La Clienta: ¡Esto es el colmo de la desfachatez! ¡Me voy de aquí! (Se retira totalmente molesta) 
El Policía: Bueno, yo sí me voy a comer. Ya vengo (Se va todo despreocupado) 
La Cajera: Y aprovechando que no hay clientela, voy al baño a maquillarme. (Se va caminando como si fuera una modelo de pasarela)
Fin

En el puente de las Brisas

La siguiente obra de teatro es una colaboración de Fabián Choque, un visitante que se puso en contacto con nosotros y nos ha permitido publicar su texto en este sitio. Si buscas un guion más corto checa las otras que tenemos en el sitio sólo haz clic en: Ver otras obras 
En el puente de las brisas

Título: En el Puente de las Brisas 
Autor: Fabián Choque

Personajes
Pedro (El Esposo) 
Yali (La esposa) 
El mensajero 
La guía 
Los Turistas 
 Primer Acto
(Yali se encuentra sentada en su sala tejiendo. De pronto, llega Pedro por detrás y sorpresivamente, le da un beso en la mejilla. Ella salta de la impresión y voltea rápidamente).
Pedro: Muac 
Yali: ¡Ay! ¡Pedro, amor! 
Pedro: Ni con una expresión de asombro, se altera tu graciosa hermosura. Muy buenos días, “mi bella dama”. (La sigue mirando muy sonriente). 
Yali: Muy buenos días tengas tú también, (Lo ve de la misma manera) “mi guapo caballero”, ¿Cómo amaneciste? 
Pedro: Feliz de saber que tengo un día más para contemplar nuevamente tu mirada tan cautivante, mi esposa. 
Yali: ¡Ay, tú siempre tan halagador! 
Pedro: Es que tu bella y cándida sonrisa, siempre será una fuente inagotable de inspiración para mí. 
Yali: Pues tu voz es… (Acaricia su rostro) como el canto de un canario en el jardín al amanecer, encantando mis oídos con sus melodiosos gorjeos. (Ellos se besan y se dan un muy fuerte abrazo).
Pedro: (Mira el tejido mientras apoya el mentón en el hombro de Yali) ¿Qué estás haciendo, mi amor? 
Yali: (Lo levanta para que lo vea bien) Una sorpresa para ti 
Pedro: ¿¡De verdad!?
Yali: Sí, y no te diré nada hasta tenerlo listo. 
Pedro: ¿Nada? (Pedro muestra una expresión de pena). 
Yali: Nada (Golpea suavemente la cara de su esposo) ¿De acuerdo? 
Pedro: Bueno está bien, trataré de esperar. 
Yali: Así me gusta. Bueno y ahora, vamos a tomar desayuno, ¿Sí? 
Pedro: Perfecto, vamos. 
(Yali deja su tejido y se pone de pie. Mientras van caminando, se abrazan) 
Segundo Acto
(Pedro se sienta en la mesa mientras que Yali va a la cocina a preparar el desayuno. En eso, comienzan a tocar la puerta). (Toc toc toc)
Pedro: ¡Yo voy! (Grita Pedro mientras se levanta. Al abrir, ve a un mensajero y sorprendido, lo mira seriamente y le pregunta). 
Pedro: ¿Sí? ¿Qué desea? 
El Mensajero: Disculpe la molestia, ¿Es usted el señor (revisa el nombre en el sobre) Pedro Robles?
Pedro: Sí, ¿Qué se le ofrece? (mira el sobre también).
El mensajero: Tengo una carta para usted, señor. (Le responde mientras le entrega la carta. Pedro la toma y la mira con algo de preocupación). 
Pedro: Muchas gracias. 
El mensajero: A usted, me retiro. 
Pedro: Hasta luego. (Pedro cierra la puerta y camina hacia el comedor, se sienta en la mesa y ve con seriedad el papel). (Desde la cocina, Yali pregunta). 
Yali: ¿¡Quién tocó la puerta, Pedro!? 
Pedro: Eh… (Se pone algo nervioso) ¡Nadie Yali, era uno de esos vendedores! (Le responde mientras continúa observándolo con la misma expresión). 
Yali: ¡Nunca faltan esos!, ¡Qué raro que vengan a estas horas! ¿¡No!? 
Pedro: Sí amor…muy raro. 
(Pedro abre e sobre y al leerlo, la expresión en su rostro cambia radicalmente. Suspirando, lo guarda en su bolsillo para que no lo vea Yali. En eso, llega ella con el desayuno y poniéndolo sobre la mesa, se sienta muy sonrientemente al lado de Pedro). 
Yali: Hoy te preparé algo realmente delicioso, espero te guste (Yali se percata que algo anda mal) ¿Qué te pasa, amor? 
Pedro: Nada Yali es solo que… me imaginé por un segundo la vida sin ti y me sentí (Coge su cabello con ternura) vacío. 
Yali: Nosotros siempre estaremos juntos, prometimos que nunca nos separaríamos, ¿Recuerdas? 
Pedro: Claro que lo recuerdo, nunca olvidaré la promesa de amor que hicimos en el puente donde las brisas del verano, acarician siempre nuestros. 
Yali: Bueno pues entonces, ¿Por qué en tu linda cabecita, pasa la tontita idea que nos vamos a separar? 
Pedro: No sé. Mira, olvida lo que dije y tomemos desayuno, ¿Sí? 
Yali: Bien… Mira lo que te preparé, está muy rico ¿No? 
Pedro: Delicioso, como todo lo que preparas, amor mío. 
Yali: Mmm… (Acerca su cara a la de él y le da un beso) qué lindo eres, mi Pedrito. 
Pedro: Es que tus bellos ojos y tu hermosa sonrisa son como agua, que hacen germinar las más bellas palabras de este loco enamorado. 
(Ambos se toman de las manos y Pedro besando la mano de Yali, continúa mirándola con ojos tiernos. En eso, ella se percata de la carta y alejando un poco la cabeza, le pregunta). 
Yali: Amor, ¿Qué es eso? (Señala su bolsillo). 
Pedro: ¿Esto? Ah es…Nada importante, sigamos tomando desayuno. 
Yali: ¿Nada? A ver, déjame verlo (Dice mientras que sorpresivamente, toma la carta). 
Pedro: ¡No, espera! (Grita Pedro pero demasiado tarde. Yali abre el sobre y comenzando a leer la carta, su expresión cambia radicalmente). 
Yali: ¿Qué es esto, Pedro? (Queda totalmente extrañada) ¿Por qué no me contaste nada? 
Pedro: (Pedro suspira y mira a un costado por la pena) Es que no quería preocuparte con mis asuntos. 
Yali: Pensé que habíamos acordado compartir nuestras cargas, amor. (Le responde Yali mientras toma su mano. Continúa leyendo) ¡Pedro, acá dice que tienes que hacer un viaje por tres meses!… (Lo mira con gran sorpresa) ahora comprendo tu repentino cambio. 
Pedro: Así es (Se pone de pie y camina hacia la ventana) Tú sabes lo mucho que me cuesta separarme de ti. (Ella también se para y yendo hacia él, se pone en su detrás y lo abraza). 
Yali: A mí también, pero no olvides que cuando nos dimos el sí en el altar, acordamos compartir nuestras alegrías y desventuras; así que no dudes en dármelas a mí también, para aligerar un poco el peso que llevas. (Pedro la mira fijamente y con dulzura, le acaricia suavemente el rostro). 
Pedro: Me lo pregunto todos los días y aún no encuentro la respuesta. 
Yali: ¿Y qué te preguntas? (Toma los brazos de Pedro). 
Pedro: El por qué una mujer tan maravillosa como tú, está con un hombre como yo. (Yali le da un beso y lo abraza muy fuerte. Luego apoya la cara en su pecho). 
Yali: Voy a responder a tu pregunta, tontito (Luego lo ve fijamente a los ojos). Porqué un hombre como tú, ya casi no hay en el mundo y yo fui muy afortunada al tener como compañero de toda la vida, al mejor de todos. (Pedro le acaricia el cabello con suavidad y encendiendo la radio, pone una música romántica). 
Pedro: Verdaderamente, naciste para ser el complemento perfecto en mi vida. 
Yali: Y tú el mío. (Ambos se abrazan muy fuertes y Yali empieza a llorar por la emoción).
Pedro: Me voy en una semana, amor. 
Yali: Entonces, te ayudaré a arreglar tus cosas. 
Pedro: Aún no, tenemos todo este tiempo para hacerlo. 
Yali: Pero no quiero que te falte algo que puedas más adelante necesitar. 
Pedro: Es que amor… (Yali pone su dedo índice en la los labios de Pedro y le sonríe).
Yali: Nada… (Le mueve la cabeza en señal de negación) terminando de tomar desayuno, comenzamos a alistar tus cosas para que te vayas tranquilo y cómodo, ¿Sí? 
Pedro: ¡Yali! 
Yali: ¿¡Sííí!? (Yali lo mira fijamente). 
Pedro: ¡Está bien, está bien! (Sonríe con una expresión de rendición ante su insistencia) Bueno ahora sí, vamos a desayunar porque me muero de hambre. 
Yali: Yo también, vamos. 
(Yali va agarrada del brazo de Pedro a la mesa a tomar desayuno).
(Luego de eso, ambos van al cuarto y comienzan a preparar las cosas del joven. Al terminar, van a la sala y se sientan a conversar). 
Yali: Bueno, ya está todo listo para tu viaje.
Pedro: Y todo gracias a ti, la verdad no se qué haría si tú no estuvieras a mi lado. 
Yali: Lo mismo me pregunto yo, no soportaría tan solo la idea de vivir lejos de ti. (Pedro mete la mano en su bolsillo y saca un pañuelo. Ella lo mira con expresión de asombro). 
Yali: ¿Y eso? (Lo ve después a él). 
Pedro: Con esto, esperarás mi regreso “En el Puente de las Brisas”, nuestro puente y lo moverás para saber que eres tú, ¿Sí? 
Yali: ¿¡En el Puente de las Brisas!? (Pregunta haciendo su cabeza para atrás). 
Pedro: Sí, así llamaremos a partir de ahora, al lugar donde sellamos nuestro amor, ¿Qué te parece? 
Yali: Está bien. (Lo abraza nuevamente) Te juro que esperaré tu regreso todos los días, no habrá ni uno solo en el que no vaya a nuestro puente a esperarte. 
Pedro: Es un juramento, entonces. 
Yali: Un juramento.
(Los jóvenes enamorados sellan su pacto con otro beso) 
 Tercer Acto 
(Finalmente, llega el gran día, Pedro se encuentra con sus maletas listas y Yali, al ver que ha llegado la hora, comienza a llorar). 
Pedro: ¡No llores, amor mío! Mi ausencia solo será pasajera. 
Yali: Lo sé pero… 
Pedro: Pero qué. 
Yali: Perdóname pero la sola idea de saber que te vas, me entristece mucho.
Pedro: Si te pones triste, yo también voy a llorar. Vamos, no quiero irme viendo ese lindo rostro así, ¿Me puedes deleitar con tu bella sonrisa? Haber una sonrisita, por favor.(Yali sonríe pero con algo de trabajo y Pedro comienza a acariciarla) Así me gusta. 
Yali: Cuídate mucho, ¿Ya? No quiero que te vayas a lastimar con nada. 
Pedro: No te preocupes, Yali. Bueno ahora sí, dame un beso que ya me voy.
(Yali le da un beso y juntando sus frentes, se toman de las manos y ella le dice). 
Yali: Solo recuerda que te amo y siempre lo haré. 
Pedro: Jamás lo olvidaré. Tú tampoco olvides lo mucho que yo te amo también y que ni el tiempo ni la distancia, serán adversarios para desmoronar lo que siento por ti. 
Yali: Te amo, Pedro. 
Pedro: Y yo a ti, Yali.
(Ambos se abrazan y después de un rato, Pedro toma su maleta y se va. A pocos metros de distancia, él da media vuelta y al verla, deja su equipaje y corre hacia su esposa a abrazarla). 
Pedro: Me harás mucha falta. (Entra música triste). 
Yali: Pero tu trabajo es primero, vete antes que me sienta peor de lo que ya estoy, por favor. 
(Él mira al cielo y separándose de ella, se va. Yali lo ve irse y tomando el pañuelo que le dio, comienza a moverlo mientras rompe en llanto. Luego cierra la puerta y apoyando su cabeza en ella, dice). 
Yali: Se fue, Pedro se fue y ahora… (Suspira) estoy sola. 
(Yali se sienta en el suelo y rompe en llanto. Después se pone de pie y continúa con su tejido. Yali, como se lo prometió, todos los días va al Puente de las Brisas a la espera su llegada). 

Cuarto Acto 
(Pasaron los tres meses y Pedro no regresa; el tiempo sigue pasando y ya no solo eran meses, sino años, pero ella continúa cumpliendo su juramento, yendo al puente. Con un vestido largo y de color blanco, Yali apoya los brazos en el muro y mira el horizonte con el pañuelo que Pedro le dio. En eso, llega un grupo de turistas y se colocan en el puente. Luego, una mujer se pone adelante y comienza a hablarle al grupo). 
La Guía: Y llegamos al final de nuestro recorrido, “El Puente de las Brisas”. Cuenta la historia que hace cien años venía todos los días a este lugar, una joven llamada Yali. Ella esperaba aquí a su esposo, quién le juró venir aquí todos los días y apenas lo viera, agitaría el pañuelo que le dio antes de partir pero desgraciadamente, él nunca regresó. 
Turista: ¿Y…esa historia es cierta? 
La Guía: Nadie lo sabe, pero dicen que cuando uno se para en este puente y cierra los ojos, siente la brisa del viento que sentía aquella pareja, (Los mira a todos) ¿Desean intentarlo a ver si sucede?
(Todos se acercan a la baranda y cierran sus ojos. Guardando silencio, esperando sentir la brisa pero sin resultado alguno). 
Turista: No se siente nada. (Luego, todos comienzan a murmurar algo decepcionados cuando en eso, la guía toma la palabra).
La Guía: ¡Es solo una leyenda, nada más! Pero debido a ella, todos los enamorados vienen acá para tratar de sentirlo y dicen algunos, que sí lo han logrado. Ahora si me siguen por favor, veremos otros atractivos del lugar.
(De pronto, una pareja de ese grupo, quedando completamente en silencio por un momento, sienten la brisa y comienzan a abrazarse muy fuerte dándose cuenta que la leyenda, es verdad). 
Yali: Juré que vendría a esperarte todos los días y no faltaré a mi palabra, lo seguiré haciendo con el pañuelo que me diste, amado Pedro, (Huele el pañuelo y sonríe) en el puente donde sellamos nuestro amor, donde nos dimos nuestro primer beso, aquí te esperaré, “En el Puente de las Brisas”. 
Fin

Planeta

La siguiente obra fue escrita por Alan Rejón, si quieres leer más guiones suyos y de otros autores que colaboran con el sitio haz clic aquí. Si llegas a interpretar alguna de nuestras obras no olvides tomar fotos o video y compartirlo en nuestra página de facebook para que todos lo puedan ver.
Nave Espacial WallE

Título: Planeta 
Autor: Alan Rejón 
Personajes 
Narrador 
Luna 
Alabama 
Narrador: En el año 3049 la humanidad ha avanzado a niveles inimaginables, la mayoría de los hombres se encuentran durmiendo dentro de enormes naves, soñando con su arribo a un nuevo planeta en el cual puedan habitar. Estas maquinas son manejadas por una pequeña tripulación de agentes entrenados para sobrellevar cualquier problema que pudiera presentarse en el viaje.
(Luna y Alabama entran a escena y se sientan frente a la audiencia.)

Luna: ¿Todos los comandos listos? 
Alabama: Controles X y Z listos… Controles A y B listos… 
Luna: Programa numero 512 comenzando en… 
Luna y Alabama: 5, 4, 3, 2, 1 y… 
(Se reproduce cualquier canción, ambos comienzan a balancearse en sus sillas y a cantar) 
(La canción para)

Alabama: Adoro esa canción ¿Qué habrá pasado con “nombre del autor”? 
Luna: Lo último que recuerdo fue que un sello discográfico lo revivió y lo hizo firmar un contrato vitalicio aunque seguramente murió cuando el virus se estableció en la “La Vieja Tierra”. 
Alabama: Una pena, sabes, eso es una de las cosas que extraño más de “La Vieja Tierra”. 
Luna: ¿Qué cosa? ¿Extrañas a “nombre de autor”? 
Alabama: No, extraño la música, extraño los conciertos de fin de semana, seguir a tu banda favorita alrededor del mundo de mil maneras diferentes, es triste saber que acabamos con eso por ser tan descuidados. 
Luna: ¿Descuidados? Fuimos unos idiotas, miles de años pasamos buscando nuevas maneras de contaminar nuestro planeta, miles de años comenzamos Guerras que solo servían para destruir nuestro medio ambiente y cuando el final inminente se acercaba nos acordamos de que no hicimos cosas tan sencillas como separar la basura, no tirar nuestros desperdicios en las calles o en el mar, cuidar el agua o no matar a los animales en peligro de extinción. 
Alabama: Cierto, ahora mira a la gran raza humana, todos ellos en un estado de coma colectivo, prácticamente orinándose encima, siendo alimentados por unos tubos y excretando por otros. Ya no hay ni siquiera una parte de lo que estábamos orgullosos, ya no hay niños riendo y jugando en el pasto, ya no hay nuevo romances, gente bailando en las calles, viajes a lugares excéntricos y salidas al cine con amigos.
Luna: ¿Crees que haya al final otra oportunidad para nosotros? 
Alabama: No lo creo, esta nave lleva años estando en órbita y nunca ha parecido tener una ruta específica. 
Luna: Debemos acabar con esta burla.
(Alabama la mira asustada por un momento, la expresión en su cara cambia y asiente.)

Alabama: Programa numero 8-7-5 iniciando. 
Luna: Controles F y G iniciando… Nivel de oxigeno en cámaras disminuyendo.
(Alarma suena) 

Luna: Controles H y J iniciando… Incinerando cámaras. 
Alabama: Programa completado. 
(Se levantan de sus sillas, se paran frente al público) 

Luna: Hoy estamos a tiempo de cambiar las cosas. 
Alabama: Todos sabemos lo que tenemos que hacer, nos lo han repetido un sinfín de veces. 
Luna y Alabama: Por favor ayúdanos a cuidar el planeta, por favor no contamines o terminarás orinándote encima y con un tubo para excretar.
Fin

Prohibido pensar

Hoy les traemos una obra de teatro para 4 personajes escrita por nuestro nuevo colaborador: Martín Correa. Si buscas un guion con diferente número de personajes y tema haz clic aquí para visitar otras obras que tenemos para ti. 
Galileo Galilei - Obra de teatro

Título: Prohibido pensar 
Autor: Martín Correa 

Personajes:
Galileo 
El Papa
Sacerdote 
Guardia 
Papa: He girado ya la orden de aprensión contra ese hombre… será silenciado 
Sacerdote: Su santidad, si me permite ¿es necesario recurrir a la fuerza? 
Papa: Él ha causado mucho revuelo, sus trabajos son peligrosos, nuestro bienestar y el de la cristiandad dependen de ello. 
Sacerdote: Su santidad, creo que sobreestima a un simple mortal, a ese florentino. 
Papa: ¡Tonto! ¿no tienes percepción? Lo que dice refuta a la biblia, sí la tierra gira alrededor del sol, significa que la biblia se equivoca, y si ella está errada en un versículo, entonces eso da pie a que toda la biblia pueda igualmente estar errada. 
Sacerdote: Usted es sabio y omnisciente como siempre, su santidad, llevaré a los guardias a buscar a ese pérfido a su guarida. 
(Sale el sacerdote, segundos después vuelve)
Sacerdote: Los guardias van en camino. 
Papa: Hágase la voluntad de dios.
Sacerdote: Amén. 
(entra un guardia escoltando a Galileo) 
Papa: Galileo Galilei, usted ha blasfemado y continua blasfemando contra el altísimo y su palabra.
Galileo: Su santidad, soy inocente, yo sólo observo los cielos y describo lo que veo, no puede ser pecado utilizar los ojos y la mente.
Papa: Usted desafía a la biblia, y es culpable del pecado de arrogancia, pretendiendo que su intelecto está por encima de la palabra.
Sacerdote: Satán te guía. 
Galileo: Para nada, yo sólo me rijo por un lema “mide todo lo que sea medible, y lo que no lo sea, hazlo medible”.
Sacerdote: ¡Blasfemia!
Papa: Es simple, Dios no quiere que uses tu intelecto si el resultado de ello es que su inmutable palabra sea cuestionada, es el maligno quien te guía.
Galileo: Me niego a creer que el mismo dios que me dio tristeza, razón, e intelecto, no quiere que los use.
Sacerdote: No hay problema, ha hecho frio últimamente, creo que a todos nos vendría bien una hoguera en la plaza, para calentar el ambiente, nada como una hoguera de hereje para que el señor nos bendiga con su calor. 
Galileo: (Medita preocupado)…. De acuerdo, me equivoqué, el maligno me ha guiado, tienen razón. 
Papa: ¿Aceptas que las matemáticas son del demonio?
Galileo: Lo acepto. 
Sacerdote: ¿Aceptas que tu “telescopio” sólo puede originar pecado?
Galileo: Sí, así es. 
Papa: ¿Renuncias a utilizar tu intelecto y tu inteligencia?
Galileo: Sí, pues me fueron otorgados por el maligno.
Papa: ¿y aún piensas que la tierra se mueve, en lugar de estar estática en el centro de todo, como dice la biblia? 
Galileo: No, por su puesto que no se mueve.
Papa: Puedes retirarte, te has salvado de la hoguera, pero pasarás el resto de tu vida arrestado en tu casa.
Galileo: Gracias por apiadarse de mi, son misericordiosos. 
(Galileo se comienza a alejar caminando)
Papa: spirictus sancti orat pro nobis. (quiere decir, espíritu santo, ora por nosotros)
Sacerdote: Amén 
Papa: sursum corda (quiere decir elevemos los corazones) 
(justo antes de salir de la escena, Galileo dice mirando al público, pero en voz baja, para no ser escuchado por el papa y el sacerdote) 
Galileo: y sin embargo… se mueve.
Fin